La mayoría del software se vende como «integrable». Eso suele significar que existe una
API y que alguien, algún día, tendrá que construir el puente. En Nura 360 los puentes ya
están hechos, porque los productos los desarrolla el mismo equipo con las mismas reglas.
El caso más claro es el de soporte y desarrollo. Un cliente escribe a soporte por correo.
El agente atiende el caso en Nura Helpdesk y, si hay que tocar algo, lo envía a revisión:
en Nura Proyectos aparece una tarea dentro del proyecto que corresponde. Cuando el equipo
comenta o cambia el estado de esa tarea, la información vuelve al caso del helpdesk como
nota interna, que el cliente nunca ve. Nadie reenvía correos ni copia y pega números de
incidencia.
Debajo hay tres servicios que trabajan para todos. Nura DocStorage guarda los ficheros de
cualquier producto de la suite con una credencial por aplicación, de forma que un adjunto
de un caso de soporte y un entregable de un proyecto acaban en el mismo archivo controlado.
Nura Alertas se encarga de que un aviso crítico llegue de verdad: si el correo no basta,
insiste por Telegram, WhatsApp o una llamada. Y Nura DocCapture convierte en datos los
documentos que entran en papel o en PDF.
En el centro está Nura Gestión, que es donde viven los clientes, los artículos y la
facturación. Los productos nuevos no duplican esos datos: los consumen. Por eso una
empresa que ya trabaja con Nura Gestión puede añadir soporte, proyectos o tienda online
sin volver a dar de alta su fichero de clientes.